Una de las teorías fundamentales de la física cuántica, que ha dado un vuelco a la física tradicional, es que nuestros pensamientos crean nuestra propia realidad. La interpretación de la física cuántica en el experimento de la DOBLE RANURA, realizado en 1801 por Thomas Young, lo demuestra: el comportamiento de la energía está determinado por la conciencia del observador.

La mente es una parte de nuestra conciencia y sirve de telón de fondo a nuestros pensamientos. Nuestro cuerpo es sólo una proyección holográfica de nuestra mente. Por lo tanto, si realmente queremos vivir con todo nuestro potencial, debemos tener un control total de nuestra mente, empezando por nuestros pensamientos. Así es como funciona el campo cuántico: los electrones se comportan como partículas o, a veces, como ondas  de energía, dependiendo de lo que el observador espere que ocurra.

Creemos, en consonancia con la física cuántica, que somos responsables de nuestras vidas y podemos elegir creer en lo que nos permitirá alcanzar nuestro máximo potencial.

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